ADAM: ¿Masculinidad o femeneidad?
¿Masculinidad o femeneidad?







Sigue el amor
y deja lo demás
Oh Viajero de la realidad
El amor es más antiguo que todo lo que existe
Por más que han buscado
no han hallado su principio

~ Sheikh Muzafer Ozak Al Yerraji
Develación del Amor


Cuando Dios creó a Adán dió a luz a la forma humana,
contenedora de todos los atributos divinos que le confió
desde ese instante pre-eterno al ser humano.  
Posteriormente creo a Eva, emergiendo entonces el
territorio de la pareja, de la dualidad-unidad, como
elemento prístino del misterio de la creación y del alma.  

Por milenios, sin embargo, se ha interpretado el
Génesis con la aparición del hombre, es decir, del sexo
masculino en el primer plano de la creación, como si los
atributos de la masculinidad o principio activo del
cosmos (la majestuosidad, la autoridad y el rigor)
estuvieran por encima de los atributos acuñados en el
principio Eva, es decir, en la mujer contenedora,  
receptiva, maternal,  misericordiosa y tierna.

No es así.  

Según R. Jeremías Ben Eléazar, el primer hombre fue
creado con dos rostros (dou-partsoufim). Rachi (R.
Salomon ben Isaac, Troyes, 1040-1105), en su lectura
autorizada del Talmud, la interpretación mística de la
Toráh, considera que el primer hombre estaba
compuesto de dos partes, una masculina y otra
femenina, separadas posteriormente para formar a un
hombre y a una mujer.

Rachi interpreta este texto del Talmud sirviéndose de
otro midrach, Génesis Rabba 8,1. Según esta sentencia
rabínica, hombre y mujer son las dos mitades de un ser
único que es el Adán primero, imagen de Dios. El
significado de los dos rostros se refiere a dos cosas. Se
sabe que dos contrarios han emanado. Uno es el Juicio
(din) y su compañero es la Misericordia perfecta
(rahamim guemourim). Si no hubieran sido emanados
con doble rostro, cada uno habría actuado según su
dimensión propia y aparecerían como dos poderes (chté
rechouyot). Actuarían sin relación (hibour) con el otro y
sin su ayuda. Pero como han sido creados con dos
rostros, todas sus acciones se cumplen al unísono, en
igualdad, en perfecta correlación (yihoud), sin
separación entre sí. Si no hubieran sido creados con
doble rostro, no habría surgido entre ellos ninguna
correlación completa, y la dimensión del Juicio no habría
podido corresponder a la dimensión de la Misericordia,
como la dimensión de la Misericordia no habría podido
corresponder a la dimensión del Juicio. Pero como han
sido creados con doble rostro, cada uno de ellos se
aproxima y se une al otro, deseándole e invitándole a
unirse en matrimonio (léhithaber), para ser un solo trono.

“Una prueba de ello es que los nombres [divinos] se
designan el uno al otro; verás que YHVH [que se refiere
a la Misericordia] a veces designa también la dimensión
del Juicio, al igual que el nombre Elohim [que se refiere
al Juicio] designa a veces la dimensión de Misericordia,
como en Génesis (19, 24). Estas dimensiones pasan de
uno a otro. Tal es, en suma, el significado del doble
rostro. Medita sobre esto y hallarás verdad”.
1

La expresión dou partsoufim, que designa en el midrach
la naturaleza bisexual del hombre primordial, significa
para el Rabed la coincidencia de Dios con sus dos
atributos: la Misericordia y el Juicio.
2  

La raíz hebraica del nombre Adam, proviene de
ADAMA, o tierra, que significa que el ser humano tiene
el potencial de ser fertilizado. También significa el
principio y cumbre de la humanidad, sus raíces son A-D-
M, que a su vez viene del tronco Alef (el inicio); Dalet
(David, cumbre del judaísmo, o de la vida devocional) y
Mem (Mesías, que cambia el orden de la tierra, al orden
divino).

De acuerdo con la teoria de las Latifas o centros de
energias, se conoce que la primer Latifa (o chackra),
está ubicado en la parte baja del ano, entre el sacro y
los genitales.  Sabemos también que esta Latifa es de
color negro y esta representada por el Profeta Adam,
es decir, el barro (la tierra) del que sale la forma
humana.  Como vehiculo espiritual, nuestro cuerpo
tambien encarna la profesia en su totalidad, con Adam y
su exhilio del paraiso, nacen tambien todos los
elementos propios del primer chackra: la supervivencia,
la capacidad de sostenerse, el confiar en el mundo
como un lugar seguro y el cuidado del cuerpo.

Adán es pues, la primer alma humana sin distinción o
caracterización sexual, es la integridad del ser, el
perfecto equilibrio, la unidad.¿Por qué dividirnos?.
Nuestra vida humana es una permanente búsqueda de la
unión, con nosotros mismos, con nuestros hermanos,
con nuestra pareja, con nuestros padres; todos estos
escenarios de amor y desamor, de encuentro y
desencuentro nos van guiando en el camino de la
búsqueda suprema, que anida en la añoranza del alma
por el Amor Supremo.  Es una danza compleja, dolorosa
y impregnada  de movimiento y  geometrías que
remueven estados de ánimo y comprensión lo  que
gradualmente pule nuestro corazón descubriéndonos  
nuestras esencia espiritual.          
                                     
La separación --entendida en la tradición judeocristiana
y aún en el Islam-- como la expulsión de Adán y Eva del
Paraíso, es este viaje al mundo fenomenológico: a ese
territorio que llamamos Creación, cuyo único sentido es
el retorno.  Adán es el principio humano no dual, es la
manifestación del amor divino insuflado en la
preciosísima arquitectura humana.

Con Eva nace propiamente el hombre y la mujer
sellándose un camino de compañía espiritual para el ser
humano, en su viaje por la creación.  Esa compañía es
un regalo, pero es también una constante del Misterio
engarzado en la aparente dualidad.  La dualidad Adán-
Eva también implica la confrontación con lo diverso, lo
que es diferente y aparentemente opuesto, significa que
el alma humana está destinada a ese aprendizaje, a esa
fricción muchas veces punzante que nos apela
constantemente a romper la forma propia para aceptar
las formas del otro.

Sin diversidad, sin verdadera apertura a lo opuesto no
existe la posibilidad de manifestación de los atributos
divinos, porque solo la unión puede expresar su
magnificencia. Es en la complementariedad Adán-Eva
cuando tenemos la posibilidad de ser develados y
realizados en el principio del Ser y no del estado híbrido
de  criaturas.

Hemos atestiguado el sufrimiento generado por
encumbrar, al hombre, o a la mujer, como criatura
superior o predilecta de Dios, idea que acuñó la
ideología matriarcal y, posteriormente la patriarcal, sin
darnos cuenta que esa cosmovisión simplemente
expresa la necesidad de dominio del ego limitado, sea
masculino o femenino.

Podemos abrazar otra forma de pensamiento y
entender que en realidad fuimos creados por un principio
de Unidad y en cada hombre y mujer está contenida la
esencia de toda la humanidad.  Es algo que se nos dio
pero ahora tenemos que descubrirlo por nosotros
mismos y para ello hemos sido velados sutilmente bajo
esa forma que llamamos masculino o femenino.

Este velo solo puede ser descorrido por el amor.  
Cuando encontramos la unión verdadera de la pareja,
del principio Adán-Eva manifiesto en este mundo
temporal, podemos sentir el instante eterno que
subyace en el infinito amor con que Dios hizo a Adán, al
primer ser humano.  

Estamos ahí en el beso con el amante, abrazados
inocentemente en un lecho, y nuestra alma reconoce el
secreto y sabe que ese beso es solamente la
manifestación de la unión del alma con Dios.

1. Fragmento de R. Abraham ben David editado por
Scholem, Réchit ha-qabala, Jerusalén, 1940, página 79,
según Ms. Brit. Mus. 768, fol. 14a, Oxford 1956, fol. 7a.
Ver también Les origines de la Kabbale, de G. Scholem
(op. cit.), pp. 232, 233.

2. Charles Mopsik (París, 1956) doctor en Filosofía por
la universidad de Jussie


© Janine Rodiles, 2009.  Derechos Reservados