

| Bosques de Luz El Sendero Mistico |
| Bosques de Luz El Sendero Mistico Por Janine Rodiles En estos momentos en que siento a todos mis maestros aquí reunidos no soy piel ni mente ni pies Sino un tierno latido asido al pezón de la luz (Janine Rodiles) Sufí es el que no es poseído por nada El Faqir conoce la indigencia del ser humano Y vive en la riqueza del reino interior. En su libro El héroe de las mil máscaras, Psicoanálisis del Mito, el escritor Joseph Campbell, documenta los pasos arquetípicos de la realización espiritual del hombre, sin importar su religión: 1) La partida (abandono del mundo, la llamada, la negativa al llamado, aceptación y cruce del primer umbral) 2) La iniciación (las pruebas, la reconciliación con el padre, el encuentro con la diosa); la Gracia suprema o experiencia de la iluminación. 3) El Regreso o resurrección (negativa del regreso /deseo de quedar en el Nirvana o apego al éxtasis), el cruce del umbral de regreso, la posesión de ambos mundos). 4) Las Llaves (el héroe asume dones para restaurar el orden del mundo, o los pierde por huir o por dejarse robar) Los textos sagrados, como La Biblia, son en sí mismos la develación de este recorrido: El Génesis, La Expulsión del Paraíso, el Éxodo, La Revelación de las Tablas y la llegada a Tierra Santa, no son eventos históricos que vivió el pueblo de Israel durante cientos de años, sino la revelación del recorrido del alma en su retorno a Dios. La trayectoria que siguió Buda, (Nepal, 563-483 a.d.C ) desde que era el príncipe Siddhartha Gautama hasta que alcanzó el estado del despertar, despliega una espiral similar: el llamado (atestiguar el sufrimiento del mundo), la renuncia al mundo, la búsqueda del conocimiento; inmersión en Dios (pruebas, victoria sobre lo ilusorio), Iluminación, transmisión de la enseñanza y servicio amoroso a la humanidad. La ruta de transformación que abrió el profeta Mujámmad (Arabia Saudita, 570 dC), quien fue portador de otra gran religión --el Islam--, también inició con sus retiros en la montaña de Gira en las inmediaciones de Meca; a sus 40 años recibió las primeras revelaciones Coránicas (610 dC), simultáneamente transmitió la enseñanza alrededor de la cual se integró la primer comunidad islámica; luego vino la persecución, el exilio, la guerra y la victoria. El Cristianismo, inició con la concepción virginal y misteriosa de Jesús, su nacimiento y su persecución; los años de silencio y preparación; a sus 33 años su reaparición mesiánica, a través de ritual iniciático de San Juan el Bautista, la proclama de la salvación, develada en los Evangelios y, simultáneamente la integración de la primera comunidad cristiana; la persecución, la crucifixión y la victoria trascendental. Como vemos, en todos los senderos tenemos un inicio o fundación mesiánica protagonizada por un elegido, es decir, un ser humano con misión divina. Esa relación trinitaria, entre la revelación, el ser humano y las pruebas permiten que la humanidad actualice la Palabra divina en el mundo fenomenológico para la realización de la conciencia en la comunidad de almas, es el núcleo de la existencia. La vida de los santos retrata la diversidad de formas para alcanzar la iluminación, es decir la Unión con Dios, pero éstas siempre se dan dentro de los amplios senderos develados a la humanidad por los profetas, quiénes los son, porque han traído cuerpos completos de revelación al mundo, incluyendo textos sagrados, prácticas espirituales precisas, rituales contenedores de la luz divina, así como enseñanzas arquetípicas para la maduración del cuerpo místico y su protección de los infieles e hipócritas. Sin estos senderos la ruta de la iluminación, despertar o santidad (como se le quiera llamar) no sería realizable para la humanidad, y aunque no creamos que la santidad es para nosotros, lo cierto es que la vida misma nos lleva por estas pruebas arquetípicas que los Profetas y santos han representado y superado a través del vehículo histórico. No importa si nos damos cuenta o no, el significado de nuestras vidas subyace en la misma sustancia profética. La diferencia entre tener un sendero espiritual y no tenerlo es el cómo afrontamos nuestras experiencias y el significado que les damos; de todas formas vamos a sufrir, pero al entender nuestra dimensión espiritual, el dolor tendrá sentido y provecho y el gozo será mayor. La existencia es el viaje místico que todas las almas hacemos de regreso a nuestro origen, querámoslo o no, ese es nuestro destino; algunas realizan su tránsito conscientemente logrando incluso entrar al Paraíso antes de morir, otras experimentan sus vidas como un problema sin sentido, un mal tour al cual pudieron arrancarle ciertos éxitos arrastrados por la compulsiva competencia mundanal, pero nunca encontraron plenitud y lo peor: no descubrieron su verdadera identidad, es como habitar en un cuarto en penumbras con ciertos destellos de luz. Pero si tienes un camino espiritual no importa los momentos de intenso dolor, tú tienes la certeza de estar siendo sostenido por esa Luz Amorosa a cada momento. El sendero se abre, por supuesto, desde naces y llegas al mundo, que es una universidad para el alma, pero comienza a vivirse conscientemente cuando asumes la realidad de Dios e intentas llevar una forma de vida sagrada. Cada tradición tiene sus propias reglas, prohibiciones y obligaciones. Cuando encuentras tu camino espiritual simplemente lo reconoces porque te sientes, como pez en el agua. Es muy importante subrayar, sin embargo, que estos caminos son únicamente barcas que nos transportan al otro lado del río donde nuestra conciencia puede percibir la Unicidad de la Existencia, pero no son la realidad en sí misma; existe un dicho sufí que afirma: Aquel cuya alma no se derrite como la nieve en manos de la religión, verá como la religión se derrite en sus manos como la nieve. Por lo tanto, no debemos caer en la sutil pero severa distorsión de pensar que estas embarcaciones, o el creyente mismo, son el objeto de la fe, el objetivo de la fe es el viaje de retorno, es encontrarte con tu Señor y desaparecer. Solo Dios conoce el grado de evolución espiritual que alcanzará cada ser humano, en este mundo y en el Más Allá. Por eso nuestras vidas serán siempre un misterio y no un hecho científico, predecible y observable que la mente puede controlar. Hecha esta aclaración podemos decir que cada quién tiene su propio recorrido, con experiencias y enseñanzas muy particulares. Sin embargo es bueno reconocer las etapas arquetípicas por las que de alguna manera todos los creyentes pasamos. La Muerte y el Amor Muchas veces el camino se abre cuando la Muerte y el Amor se presentan como un hecho ineludible de la vida; experimentar una pérdida de un ser querido y atravesar ese dolor consciente de que lo único que tienes para asirte es a Dios, es digamos una primera conversión. Porque sentir un sufrimiento en grado superlativo, que rebasa tu capacidad lógica de integración, es una puerta de entrada. Casi siempre una crisis personal, un derrumbe de tu individualidad trae el regalo del despertar espiritual, lo que Campell llamó el cruce del primer umbral. No siempre es así, Dios despierta a las almas de la manera en que Él sabe; recordemos la historia de Saulo (Saúl) el judío de Tarso, Cilicia quien mientras perseguía y mataba cristianos, yendo rumbo a Damasco escuchó una voz del Cielo y presenció una luz enceguecedora que lo eclipsó; hoy conocido como San Pablo, el Apóstol de los Gentiles, fue el primer teólogo del cristianismo y murió decapitado durante la persecución de Nerón, tras negarse a renunciar al cristianismo. Una vez que despierta tu sed por el Amor Trascendental, la búsqueda es inevitable, las paredes protectoras que tu conciencia construyó a partir de la educación materno-paternal y el armazón ideológico que la sociedad te proveyó, con sus reglas y metas, simplemente pierden sentido. Esa es una invitación al sendero. Si no eres fijamente fatuo, seguramente aparecerá tu camino espiritual, a través de situaciones o personas providenciales que te darán las llaves de la puerta y tras ella la Iniciación. Al recibirla tu conciencia será sumergida en un estado de gozo y alumbramiento, con exquisitas develaciones del Misterio, gracias a las cuales tu ser visita recintos de Unión y certeza. Es un estadio de enamoramiento con lo divino, un noviazgo en el que Dios se te manifiesta a cada instante, dándote evidencias y regalos espirituales a través de sueños, manifestaciones de amor por parte de tus semejantes, conocimiento y expansión. Después vienen otras bendiciones que implican cierto compromiso y discernimiento espiritual. Es así porque eres llevado al segundo umbral: el de la renuncia. Esto se te puede manifestar con la pérdida o cambio de tu trabajo, de tus bienes materiales y posición social, o el abandono de la pareja. Y aunque tu ser interior identifique todo esto como un gran regalo, tu yo limitado no dejará de fastidiarte con la obsesión de que la tragedia ha comenzado. El que de pronto seas retirado del mundo (de acciones inútiles serviles de intereses y vínculos mezquinos) es un rito de paso consustancial al crecimiento espiritual. Muchas veces se abren periodos de retiro que te descubren las bondades de una vida modesta sin pretensiones, a través de lo cual comienzas a desarrollar contemplación amorosa por las cosas sencillas de la existencia, como el bañarte, caminar, observar, platicar, reírte, dormir, hacerte de comer y desvelarte viendo las películas que te gustan; todo ello es una puerta para el reconocimiento de tu sacralidad, aquello que une el hacer con el ser. Si no retrocedes serás liberado de esclavitudes tan grandes como el apego al dinero y a las redes de poder que buscan automatizar al individuo a través de la explotación de la fuerza de trabajo e imponerle una aspiración única: el ascender en la escala socioeconómica. Porque crecemos creyendo que nuestro ingreso monetario, y por ende nuestro sustento material depende de que trabajemos alienándonos a las reglas de la productividad y a la oferta de empleo. No creemos que el trabajo es una oportunidad para desplegar nuestra creatividad, entrega, responsabilidad y disciplina y una puerta para descubrir nuestros talentos y capacidad intelectual y artística. No obstante, cuando descubres que el único y real sustentador es Dios, y puedes tener la apertura y confianza para recibir su Misericordia, entonces las reglas del juego de tu existencia cambian y repentinamente sabes que tu futuro no depende de tu jefe inmediato, o de tu casero, de tus padres, o de tu marido, del banco o del cobrador de impuestos. Porque una vez que le dices Sí a Dios Él te libera de tareas fútiles, cortando los lazos de tu dependencia con el mundo haciéndote evolucionar para que tu vida sea útil y significativa dentro del árbol que transpira frutos de amor. Es una verdadera reorientación de tu vida y de tus acciones hacia la Fuente misma del Ser. Comienzas entonces a realizar tus sueños, aquellas cosas que anhelas en lo más íntimo como tener un hijo, escribir, cantar, dedicarle tiempo a la gente que quieres, enamorarte, viajar o simplemente existir sin presiones, ni prisas, disfrutando cada instante, haciendo consciente que eres parte de ese gran familia –el árbol que da frutos de amor-- a través de pequeñas acciones compasivas, que florecen en ti naturalmente como reacciones espontáneas de tu vitalidad, sin que ello implique actos altruistas o heroicos. Es como salir a la calle y caminar junto a los demás, participando alegremente en todo aquello que ocurre en la sorprendente peregrinación humana. En su libro “El camino de la iluminación. El tercer Cristo” el Físico y pensador Deepak Chopra dice que hay cuatro formas que toma la existencia: una es el Ser, que es la más alta expresión de habitar el momento presente: consciente de la Unidad Intrínseca de la Existencia, ese estado del Ser, es el estado puro de la meditación y de la practica devocional. Las otras formas de existencia son la emoción, el pensamiento y la acción. La comunidad espiritual es el núcleo que forja gran parte de la enseñanza y preparación del practicante para que su acción social y su trabajo sean congruentes con los fines indisolubles de la vida --la justicia, la paz, la preservación de la integridad de la conciencia y el amor compasivo--. Porque en la comunidad reina la ley de la igualdad, no importa los títulos o nivel educativo o socioeconómico de los creyentes, o sus carencias y defectos, una vez inmerso en el cuerpo místico, decrece la personalidad limitada que los liga al mundo y emerge su esencia divina que les hace asequible y natural la oración y el servicio como ejes reales de su existencia. Rara vez y sobre todo, en éstas épocas, el camino espiritual aparece sin la poderosa ramificación de la acción social. Mahatma Gandhi, Martin Luter King y la Santa Madre Teresa de Calcuta, son tres ejemplos consumados de que el único poder espiritual que recibe el creyente es el servicio compasivo. Aún los padres del Desierto (100 dC) que siguiendo las enseñanzas de Jesús, renunciaron absolutamente a todo contacto con el mundo viviendo en aislamiento hasta que alcanzaron la iluminación, fueron llamados a servir recibiendo e instruyendo con guía divina a los seguidores que aparecieron ante ellos, en pleno desierto, sedientos de luz. Así que si eres sincero en tu aspiración espiritual atravesarás el umbral del llamado aceptando la iniciación y con ello podrás renunciar a todo lo aparente y opresivo; literal y amorosamente tus conexiones egocéntricas con el mundo material serán desconectadas porque has sido llamado a emprender un camino cuesta arriba que te proveerá de vínculos sutiles y misericordiosos con la Única Realidad. Entonces habrás nacido, realmente, a otra vida. El tiempo aparecerá dándote otro significado siendo las manecillas de la transformación las que indiquen el paso de tus días y tus noches. Entraras en una frecuencia de Karma ascendente, en donde tus acciones –con la ayuda divina- no estan generando sufrimiento para ti y para otros, sino crecientemente serás el co-creador de la Misericordia. EL CAMINO DE EMPINADO ASCENSO Sagrado Coran Sura 90 ¿Y qué puede hacerte concebir lo que es esa empinada cuesta? (13) [Es] liberar a un ser humano de la esclavitud, (14) o alimentar, en tiempos de escasez, (15) a un pariente huérfano, (16) o a un pobre [desconocido] tirado en el suelo –(17) y ser, además, de los que han llegado a creer y se exhortan mutuamente a la paciencia, y se exhortan mutuamente a la compasión. (18) Esos son los que han alcanzado la rectitud; (19) pero los que se empeñan en negar la verdad de Nuestros mensajes –ésos se han hundido en el mal, (20) [y] el fuego se cierra en torno a ellos. Hasta este punto del camino todo parece lógico, ascendente y fascinante. Muchos aspirantes llegan hasta aquí, entusiasmados y firmes, pensando que las mieles y la claridad del sendero serán para siempre. Se equivocan. Hay un momento particular en el que te presentan a un personaje especial: tu ego, y por supuesto es la señal para ir a la sala quirúrgica a transformar tu ser interior. Un proceso que será doloroso, contradictorio y en ciertos momentos, desquiciante. Cada quien hereda el ego que sus actos --y los actos de sus padres también-- han gestado. Los hinduistas le llaman el Karma, es decir el resultado espiritual de tu acción y la de tus ancestros. (La ley universal de la acción y la reacción) “Por sus frutos los conocerás”, enseñó Jesús. ¿Cómo identificas a tu ego?. Lo sientes, tan tangible como una persona que habita dentro de ti, que se siente poderoso y autosuficiente, es en esencia arrogante, por lo tanto te impide amar y se enfurece cuando lo intentas, odia la oración y la contemplación, niega la realidad de tu origen y sobre todo busca la autosatisfacción, sin importarle lastimar a los demás y evadiendo cualquier responsabilidad frente a la vida de no ser porque le reporta algún tipo de beneficio, sea en prestigio, en poder o en riqueza. En el Sagrado Corán se habla de que en el momento de la muerte las almas entran al territorio del Barzac, que es una región de la conciencia donde aparecen, sin la fachada corporal que encubre muchas veces la realidad espiritual, es decir se hace visible la imagen de la persona de acuerdo a su actuación terrenal. Podemos imaginarnos alguna estrella de cine que fue la más bella y a la vez la más arrogante en su época, pues bien en el Más Allá aparecerá con una fealdad inimaginable. Por el contrario un indigente mutilado que vivió para Dios en la vida terrena, renacerá con una belleza radiante. Recordemos las palabras de Jesús a los sacerdotes judíos del Sanedrín “raza de víboras”, les dijo, develando su realidad interior. Así que cuando te percatas de tu ego y asumes las acciones resultado de esa visión autocentrada comienza realmente tu batalla espiritual; se trata de destronar al impostor --el faraón que todos llevamos dentro-- y darle la corona a tu esencia divina, al hijo de tu corazón, es decir, a quien legítimamente le pertenece. Todas las tradiciones místicas sostienen que un sendero espiritual te permitirá morir antes de morir, (El que pierda su vida la ganará, dice Jesús) se trata de pulir tu corazón de toda negación del amor, (de envidia, lujuria, soberbia, etc.,) hasta volverte un espejo transparente que refleje la realidad divina; así que teniendo un camino espiritual podrás reconocer tu fealdad interior delineada por tus actos egocéntricos, arrugas de envidia y avaricia y cicatrices de resentimiento y amargura y, simultáneamente tendrás la oportunidad de embellecerte transformando todos los niveles del ser, incluyendo el pensamiento, acción y palabra con la afirmación del Amor. Buda dijo que entre más despiertas a la bestia menos la controlas, así que para personas con historias de auto destrucción, despotismo (gobernantes tiranos), explotadores (empresarios) o, criminales, el trabajo espiritual es arduo-. Eso no debe hacernos sentir como buenas personas carentes de malas acciones; conforme tu visión espiritual despierta podrás reconocer cuán egoísta has sido y cuánto amor has desechado, por causa de tu negación. Estos son momentos áridos, de prueba, de contracción, y muchas veces, --desgraciadamente-- los momentos en que los estudiantes desertan. Algunos podrían pensar ¿para qué quiero tomar un camino espiritual? ¿para que me pasen la factura de mis actos?, ¡no gracias!. El punto es que esto va a ocurrir de todas formas y hacerlo cuanto antes, es solo para nuestro propio beneficio, se llama simplemente madurar. Aunque tú no creas en Dios, ni en el Más Allá, si tienes más de tres años sabrás que todo acto genera consecuencias y que las acciones egoístas solo producen sufrimiento, mismo que vas cargando todos los días y que van añadiendo capas de negatividad a tu ser. Es muy fácil para nosotros entender lo que implica ser una persona responsable desde el punto de vista material, algo así como pagar tus cuentas de gas, luz y alimentación, no pasarte los altos y ser puntual y cumplido en tu trabajo, pero en el plano espiritual nadie nos ha dicho que también tenemos una gran responsabilidad (de hecho la más importante) porque nuestras acciones, palabras y pensamientos quedan impresos en el territorio de la conciencia universal, como energías o huellas que estamos depositando en el mapa cósmico con una carga, positiva o negativa, violenta o pacífica, amorosa o cruel, renovadora o anquilosante, trágica o esperanzadora, de manera que el vivir es una pulsación constante a través de la cual podemos estar generando más sufrimiento para nosotros mismos y para el mundo en general, o bien liberando capas de odio, transformando el dolor en perdón y la guerra en paz, simplemente por el hecho de estar despiertos. Este es uno de los secretos del camino de la Iluminacion, y de las leyes del Universo, el darte cuenta que nada vive separado, todo esta interconectado, y la humanidad comparte un solo destino, un solo campo de energia, una sola respiracion. Los fisicos lo llaman ahora el campo morfogenético de la humanidad. Los santos y los místicos son seres que han vencido toda negación en sí mismos y se han convertido en seres de luz irradiando energía divina en servicio a la comunidad de almas. Nosotros como principiantes del sendero, debemos tener claridad y entrega para limpiar nuestro corazón, hasta que sea el palacio donde reinen los atributos de Dios. La batalla contra el ego, es pues, la puerta de entrada para un compromiso serio con tu esencia divina, sin este paso lo único que tienes es un jackusi espiritual, algo que te da bienestar, y momentos de paz o de esperanza para situaciones emergentes, pero incapaz de transformarte. Muchos nos atoramos en esta parte del camino y desgraciadamente, entre más nos rebelamos atraemos hacia nosotros mayor rigor. Como el cuento budista que habla de los tres tipos de burros; a los tres se les ha dado un riatazo cuando se negaron a caminar; el primer burro ha aprendido a caminar sin necesidad del golpe, el segundo cada vez que ve la riata camina, pero el tercero se niega a hacerlo hasta que su amo le vuelve a pegar. Dice la sabiduría Búdica que el peor es el tercero, y sin embargo es el que más nos enseña sobre nosotros mismos y sobre nuestras limitaciones. Existe una tremenda deformación espiritual cuando consideramos que Dios está con nosotros cuando nos va bien y nos abandona cuando nos va mal, porque lo reducimos a un ente manipulable que debe cumplir todos los caprichos de nuestro ego, complaciéndonos y evitándonos todo tipo de dolor y problema; nuestra distorsión llega a tal grado que cuando no es así, entonces le damos la espalda y pensamos: realmente Dios no existe o es una especie de mago de la suerte, voluble y juguetón que cuando quiere te favorece y cuando no te castiga. A veces cuando recibimos golpe tras golpe, generados por nuestra propia negación, abrazamos fácilmente el odio y la amargura hasta que nos volvemos seres de oscuridad y negación, cuando llegamos a este punto, la misericordia nos puede llegar como un tremendo latigazo, que nos pondrá frente a la muerte o las tinieblas. Y aún ahí hay quiénes niegan la verdad. En nuestras vidas podemos experimentar estos terremotos como discontinuidades. Para los científicos de la física cuántica, esto es parte de la expresión de la energía. La continuidad son todos los campos que tienen información luz, y las discontinuidades son los espacios/tiempos que carecen de información previa, son espacios oscuros donde no existe nada y por lo tanto están colmados de una infinita gama de posibilidades, abriendo una valiosa oportunidad para la creatividad. La fe permite al creyente actualizar su Amor por Dios en formas más profundas y creativas, ya que al reconocer que siempre vendrá algo nuevo, entonces podrá reconocer esos momentos de vacío, de cambio o de transición/muerte (para algunos de desesperanza) como una bella posibilidad de expansión creativa. En las tradiciones arcanas a estos momentos se les llama Ritos de Paso, es decir, cuando lo que fuiste desaparece y lo nuevo todavía no se construye. Puede ser a través de experiencias iniciáticas como el matrimonio, la maternidad, un accidente, pérdida de empleo, pérdida de un órgano o de un ser querido, etc. Son momentos crudos porque te es imposible regresar a lo anterior, tu estructura pasada se colapsa, pero todavía no surge lo nuevo. Si el miedo te posee y buscas regresar atrás, puedes quedar atrapada en un estado híbrido, quiere decir, que no eres ni una cosa ni otra, y eso te va a quitar fuerza en toda tu vida, pero si tienes paciencia y honras cada estado y etapa de tu vida como sagrada, entonces el cocinero (Dios) te convertirá en el pan que alimenta a otros. En el Islam se reconocen dos cualidades centrales de Dios: Su Compasión y Su Rigor. Ambas son canales de la misericordia divina, pero mientras que en la primera aprendemos a degustar la contemplación, la libertad y la ternura divina, deleitándonos en el gozo, en el segunda requerimos ejercitarnos en la disciplina, la paciencia y, la obediencia. La primera se refiere a los atributos femeninos de Dios, que son maternales y compasivos, receptivos y protectores; la segunda cualidad divina se refiere a los atributos vinculados al Poder, la Majestuosidad, la Autoridad y la Acción. Así “El Tremendo” y “El que Obliga”, son dos nombres divinos particulares del Rigor, sin ellos la purificación de las almas sería imposible y el camino espiritual quedaría no bajo la tutela de los profetas y santos sino en manos de las estrellas de Hollywood con todo tipo de historias sobre cómo egoizar lo divino. Conforme avanzas en la batalla contra el ego, se te exigirá, un compromiso mayor, lo que significa una renuncia a la ilusión de controlar tu vida y una disposición para ponerte en la calle del servicio, todo el tiempo sin descanso, y sin que tus intereses egocéntricos te retrasen. Y no es fácil. Regularmente ante los primeros requerimientos, nos quedamos cortos, nos traicionamos, nos retiramos o nos paralizamos de terror. En este momento hay un paréntesis que se abre y que te invita a volverte atrás, hay una especie de permiso para que desertes, algo que te dice ¿estás seguro? ¿esto es lo que quieres?, ahora puedes regresarte, pero si das un paso adelante ya no hay retroceso. Es como estar frente a una nave espacial y sabes que has ganado un lugar ahí, pero una vez que te subes, no puedes bajarte, no sabes a dónde vas y desconoces totalmente lo que ocurrirá, no tienes un papel que te indique cuál es tu función o tus tareas, abrazas concientemente el territorio del no saber, donde la fuerza de gravedad no existe por lo tanto requiere que te hagas tan volátil y flexible como el viento mismo. Por supuesto, tu mente no te lo va a permitir, a menos que la rindas antes de subirte en esta nave de luz que anuncia tu entrada al sendero sin formas ni límites, ni lógica. Si lo quieres ver desde otra perspectiva, imagínate que tienes dos meses de embarazo y piensas ¿realmente quiero tener este hijo o preferiría abortarlo?. Sabes que de tenerlo será una responsabilidad para toda tu vida, que tendrás que olvidarte de ti misma porque tu prioridad será la de alimentarlo, protegerlo y satisfacer sus necesidades casi devocionalmente. Muchos abortamos los primeros hijos de nuestro corazón. ¿Por qué?. Hay dos grupos de razones. El primero es por miedo, cobardía y/o hipocresía; el segundo se refiere al descuido y a la negligencia de tu práctica espiritual, porque hacerla irregularmente es como no hacerla; pues bien ambas rutas te desviarán del sendero. Cuando llegas a este punto te acosarán las dudas y no sabrás cómo seguir adelante y tampoco cómo regresar. La Duda es otra parte fundamental del sendero: aparece como un sincero cuestionamiento interior. Llegas a pensar que todo lo que has vivido en tu vida espiritual es una locura y un engaño. Sí, lo piensas. A fin de cuentas pierdes trabajo, posición social, relaciones políticas, tu estilo de vida se esfuma y por si fuera poco las motivaciones que te activaron antaño, ahora son insípidas, te sientes inseguro y no sabes como empezar de nuevo y tus puntos de referencia actuales, como la oración, y el servicio todavía no te proveen un masa existencial suficiente como para delinearte un nuevo estilo de vida. Te sientes aislado y llegas a pensar que tres años de práctica espiritual, lo único que te han reportado es una completa inhabilidad para operar en el mundo, con eso del desapego, pierdes casi por completo tu autoconfianza, no sabes lo que quieres, estás en un punto ciego de tu vida, donde el que eras ha sido borrado y el que serás no lo visualizas, te han desactivado y de lo único que eres consciente es que no puedes re-crearte por ti mismo y tu ego no deja de recriminarte lo estúpido que has sido con eso de realizar tu esencia divina en este plano terrenal. La duda y el desconcierto son coyunturas que se presentan cuando se intensifica la batalla contra ti mismo porque tu faraón no está dispuesto a dejar el trono y te lo muestra con todo tipo de ataques psicológicos, que puede llevarte a estados de ira, miedo y/o depresión, e incluso a conductas erráticas de odio, y repulsión con sentimientos de separación; simultáneamente recibirás una presión de parte de tu comunidad y muy posiblemente de tu mundo exterior en forma de criticas, desaprobación y rechazo, que te expondrán una y otra vez al ridículo. Por si fuera poco tu guía espiritual te tratará con rudeza y distancia. Ante estas circunstancias ¿qué hacer?. Podría parecer una locura aceptar todo este maltrato, sin embargo, si eres capaz de ver más allá de las apariencias encontrarás la medicina para empequeñecer a tu ego, para achicar tu soberbia y disolver la dureza de tu corazón; el dolor de las las contracciones son la vía para un nuevo estado, si puedes detectar que el que produce el inncesario pero mayor sufrimiento es el ego, entonces podrás ayudar en el parto, como lo hace la partera. El ego debe ser dominado sútilmente no por la fuerza sino por la práctica de la verdad. Cuando el ego ve la verdad deja de sentir miedo y se tranquiliza, entonces tu vas ganando más fuerza para transitar por estos periodos de discontinuidad. De lo contrario si dejas que tu ego tome el control, los pataleos van a ser cada vez mas agresivos: con su falso pudor y apego a si mismo, su hipocresía y su compulsivo protagonismo, se proyectará con más y más miedo, llevándote a estados neuróticos agudos convirtiéndote en victima/tirano y la arrogancia quedará establecida en ti, esta vez más profundandamente. Si no te evades de todo esto y recibes el Rigor divino como una bendición, sin llenarte de amargura o resentimiento, y sobre todo sin abandonar el sendero, entonces al cabo del tiempo te verás sorprendentemente embellecido en una libertad interior que nunca imaginaste, atestiguando cómo la verdadera realidad está en ese corazón que conoce la certeza porque habita en el mundo de la afirmación del amor. Entonces habrás probado la victoria. Curiosamente en estos momentos se te abre la oportunidad de un matrimonio con lo divino, una puerta estrecha que te llevará al servicio desinteresado, otorgándote el mayor de los regalos: convertirte en un canal del Amor incondicional. Ese Amor tiene niveles infinitos y cada uno implica un adelgazamiento de tu yo limitado, un parto de luz doloroso y gozoso, constante, que te irá transformando hasta que ya no quede nada limitado en ti y entonces asciendas por el gran barco de la muerte hasta fundirte con la Luz Suprema dándote cuenta que es lo único que en realidad existe. © Janine Rodiles, agosto 2009. Derechos Reservados |




