ESCLAVITUD SEXUAL
ESCLAVITUD SEXUAL
LA PSICOEPIDEMIA DE NUESTROS DÍAS
Otro rostro descabellado de la pobreza
Por Janine Rodiles Hernández
(Libro de próxima aparición)









   Introducción

Imagina un jardín de niños. Tras las rejas que los protegen,
la mirada de un depredador los observa meticulosamente.  
No dilata mucho. Pronto descubre quienes pueden ser
objeto de abuso sexual. Hace muchos años una colega
terapeuta me dijo que los abusadores sexuales saben
detectar perfectamente a sus víctimas. Nisiquiera necesitan
hablar previamente con ellos, las descubren por la postura
de sus cuerpos, sus ademanes y su forma de caminar: todo
expresa su desprotección. Estos niños y adolescentes
vienen de familias disfuncionales y abortivas, son tangencial
o completamente marginados. La madre no los cuida y
frecuentemente es abusada en diferentes formas por el
esposo, o simplemente el esposo está ausente. Ellas
mismas se convierten en abusadoras de si mismas. Las
víctimas de abuso y explotación sexual intra y extrafamiliar,
son individuos o sectores de población con una precondición
de desventaja. Hay algo en su personalidad (su carácter,
sus rasgos físicos, su condición socioeconómica) que los
expone frente a los depredadores.
Ahora sabemos que existen unos 27 millones de individuos
presas de la esclavitud sexual. Pero, ¿quienes son?  Niños y
mujeres pobres, sin hogar, o expulsados de familias
disfuncionales; refugiados de guerra, migrantes,
trabajadores jóvenes de maquiladoras, madres solteras sin
protección, desempleados y jóvenes sin oportunidades de
estudio o empleo.
El abuso sexual es un acto de poder y violencia que
acompaña a la humanidad desde tiempos tribales,
especialmente cuando los vencidos eran tomados como
esclavos y en muchas ocasiones el vencedor fornicaba con
hombres y mujeres como un acto que sellaba el rito de
dominio y conquista.   Hoy en día, la industria de la
conquista, ha tomado formas extravagantes. Para los
poderosos, es un símbolo de distinción viajar a exóticos
destinos turísticos a lo largo del mundo, para tener sexo con
niños y mujeres vírgenes. No solo eso, pueden comprarles
como mercancías para la explotación sexual y,
posteriormente, convertirlos en sirvientes, revenderlos en los
mercados de la prostitución, en los mercados de tráfico de
órganos; usarlos para el servicio doméstico forzado, o
mercados laborales negros, es decir, sin paga
Suena descabellante. Lo es.
 La explosión de la esclavitud sexual, es un corolario del
vertiginoso incremento de la pobreza acompasado con la
reducción del gasto social, las cifras de la ONU indican que
la población que es víctima de la extrema pobreza alcanzó la
cifra inédita en la historia de 1 billón de habitantes, poco
mas del 17% de la humanidad. Las recientes crisis
económicas, que provocaron la radicalización de la brecha
social (menos ricos más ricos y más pobres más
empobrecidos) lanzan diariamente una de cada seis
personas al hostil territorio de la
pobreza.                                                                                    
                                                                                                  
                                                                                                  
                     









                                                                                                 
                                                                                                  
   




Aunque el cambio de legislaciones nacionales ha favorecido
el incremento de la penalización contra el delito de abuso
sexual, la pedofilia y de todas las formas de explotación
sexual (tanto intrafamiliar como extrafamiliar), la acción legal
y penal en contra de los abusadores es tibia, a veces inútil,
pero sobre todo peligrosa. Atrás de las redes de Pedofilia
cohabitan políticos y empresarios.
Lydia Cacho sabe de esto.  Desde 1985 en la ciudad de
Cancún, Quintana Roo fundó el Centro Integral de Atención
a la Mujer (CIAM), donde ofrece protección a víctimas de
violación y maltrato. Durante sus primeros años sus
consultantes provenían de familias disfuncionales con
situaciones de incesto y otras formas de violencia
intrafamiliar. Pero  en el año 2003 el CIAM empezó a recibir
a niñas víctimas del turismo sexual, que escaparon de las
poderosas redes de explotación sexual.  La defensora de los
derechos de mujeres y niños, decidió investigar el caso
hasta las ultimas consecuencias y en el año 2005 publicó el
libro: Los Demonios del Edén, en el que acusa al empresario
libanés nacionalizado mexicano y detenido  en Arizona,
Estados Unidos, Jean Succar Kuri de encabezar una red de
pornografía y prostitución infantil, sobre la base de las
declaraciones oficiales de sus presuntas víctimas, e incluso
un video de él (filmado con cámara oculta). El libro menciona
a importantes políticos, como Emilio Gamboa Patrón prisita
ex-secretario de Estado y ex-director de varias instituciones
de gobierno, entre ellas, el Fondo Nacional para el Turismo
(FONATUR) y Miguel Ángel Yunes ex-subsecretario de
Seguridad Pública federal, como implicados, asi como al rey
de la mezclilla, Kamel Nacif Borge, un empresario de Puebla
y a  Alejandro Góngora Vera, ex representante de Fonatur
en Cancún. Menciona también a José Ramón Hernández, ex
agente del Cuerpo Especial Antisecuestros de Torreón,
Coahuila, quien se presentó armado al centro para amagar a
Lydia Cacho  por el hecho de que el CIAM había dado
protección a su esposa.  En diciembre del 2005 Cacho fue
secuestrada y encarcelada en Puebla por el delito de
difamación. Mientras las organizaciones en defensa de los
derechos humanos, de mujeres y niños maltratados, tanto
nacionales como internacionales, ejercían presión sobre el
gobierno mexicano, el Periodismo independiente hacia lo
suyo.
“El 14 de febrero de 2006, varias conversaciones telefónicas
entre Nacif Borge y Mario Marín, gobernador del estado de
Puebla, fueron reveladas por  La Jornada  en la Ciudad de
México, creando un frenesí de los medios. En estas
conversaciones, antes de la detención de Cacho, Marín y
Nacif Borge arreglaron la detención de  Cacho en la cárcel
como un favor (para el empresario), y hablaron de la forma
como Cacho debía ser golpeada y maltratada en la cárcel
para “silenciarla”  En el 2007 el gobernador fue removido de
su cargo, mientras que el Tribunal Supremo dictaminó que
Marín no tenía argumentos para responder a la detención, el
encarcelamiento y el acoso, de Cacho.  Sin embargo, hasta
septiembre del 2009, los Demonios del Eden, seguían
amenazándola, a tal grado que la Comisión Interamericana
de los Derechos Humanos, le sugirió a Lyida Cacho
abandonar el país.
Desafortunadamente el horror de las redes de tráfico sexual,
es un reflejo aberrante, organizado y lucrativo, de una añeja
realidad vivida al interior de las familias: la explotación
sexual, ejercida por los propios parientes de las víctimas.  La
Organización Mundial de la Salud reporta en un estudio
realizado en los 90’s, que en países Caribeños, en Perú,
Camerun  y en Sud Africa, el porcentaje de mujeres que
tuvieron una iniciación sexual forzada fue de 47.6%, 40%,
37.9% y 27.8%, respectivamente,  Las cifras revelan que
culturalmente el sexo y la violencia están impregnados en el
modus vivendi de los desprotegidos. Prácticamente en cada
familia empobrecida, por lo menos uno de sus miembros es
víctima de abuso sexual.  Las condiciones de estos hogares
son: padre semi ausente o ausente: madre trabajadora o con
mas de 2 hijos, padres alcohólicos o adictos y hacinamiento.
En América Latina el abuso sexual y el tráfico sexual contra
mujeres y niños cobra dimensiones de pandemia bajo la
forma de una industria organizada, que incluye el secuestro,
el comercio transfronterizo, la producción masiva de “Snuff”
(pornografía y violencia) y el turismo sexual para ricos, todo
ello generando ganancias de 7 billones de dólares anuales.  
Esto se radicaliza en las zonas fronterizas, en donde la
población, de por si desprotegida, queda completamente
presa de los depredadores humanos, como lo demuestra el
caso de las muertas de Juárez, (México) las cientos de
jóvenes obreras videograbadas mientras son torturadas y
asesinadas brutalmente.
A pesar que ahora es mas fácil denunciar los casos de
abuso sexual y de que los paises cuentan con diversos
centros de protección contra la violencia familiar, lejos de
disminuir, el abuso sexual ha crecido, debido a la
sexualización de la sociedad, el incremento de la pobreza, y
la digitalización de la explotación sexual.  En Colegios
particulares de Estados Unidos, por ejemplo se hace mas
frecuente el abuso de jóvenes mayores en contra de niños,
o de hermanos mayores contra sus hermanos menores.
A nivel psicológico, el abuso sexual provoca en la víctima un
trastorno disociativo que por un lado le permite sobrevivir al
trauma, pero por otro, la incapacita en diferentes formas,
produciendo cuadros profundos de depresión y ansiedad
extrema, bajo rendimiento y desersión escolar,  y una
imposibilidad de generar relaciones intimas debido a que no
pueden confiar en los demás, situación que a veces se
transforma en un desórden bipolar. En casos extremos el
abuso sexual puede derivar en un quiebre psicótico,
ideación suicida  y en adicciones a sustancias, alcohol y/o
comida para lidiar con el dolor físico/emocional de la
experiencia.
Este trabajo inició hace aproximadamente 9 años, cuando El
Universal uno de los periódicos de mayor circulación en
México, aceptó mi sugerencia de hacer una  serie de
reportajes sobre el abuso sexual. Consideré entonces, que
era importante profundizar en el tema  e incluir testimonios
de víctimas y victimarios, entrevistas con líderes de grupos
de autoayuda, abogados, representantes de organizaciones
civiles, terapeutas especializados en abuso sexual,
antropólogos, fiscales de asuntos sexuales, y médicos.
Escribí unas 50 cuartillas. Por obvias razones solo se
publicó una mínima parte. Asi que decidi profundizar aún
más y ofrecer esta investigación en forma de libro. Conforme
avancé, me di cuenta, que mi primer reporte se quedaba
chico frente a la magnitud y complejidad del problema,
porque como señalé, el abuso sexual contra los niños en los
últimos 20 años, no solo ha crecido sino que se ha vuelto
una pandemia mundial, con un tránsito dramático que inicia
con el abuso, la desprotección y la violencia intrafamiliar y
que crecientemente desemboca en la explotación sexual
infantil con fines comerciales; su alta incidencia y los
severos daños que produce en el corto, mediano y largo
plazo, confrontan seriamente a una sociedad carente de  
recursos psicoterapéuticos, sanitarios, y cognitivos
suficientes para abrazar un problema que involucra a unos
40 millones de infantes en el orbe, víctimas de la violencia
familiar, el abandono, la explotación económica y el abuso
sexual, según datos de la Organización Mundial de la Salud.
Este escrito, sin embargo no busca cultivar ni el miedo, ni el
escándalo, sino, después de dimensionar social y
psicológicamente la problemática, intenta exponer
alternativas de tratamiento y técnicas de afrontamiento
familiar que faciliten métodos de curación eficaces y
realistas.  Actualmente existen organizaciones civiles,
gubernamentales y grupos de autoayuda comprometidos en
resolver la problemática del abuso sexual contra niñas y la
violencia intrafamiliar en México, mi deseo es compartir la
esperanza, con la certeza de que situaciones tan dolorosas
pueden tener salidas venturosas y sanadoras, no sólo para
la víctima, sino ojala también para los victimarios. Este libro
es un recorrido modesto, pero intenso y humanista que
busca despertarnos ante la gravedad del problema,
evocando la necesidad de la acción social, espiritual  y
humanitaria en favor de las víctimas de abuso sexual.

®  Janine Rodiles 2010.  Todos los derechos Reservados