

| La transferencia y la contratransferencia en la terapia psicolítica |
La transferencia y la contratransferencia en la terapia psicolítica Por Janine Rodiles Metida en un sleeping bag una noche de invierno, en medio de una terapia con LSD-25, vivencié el momento de mi nacimiento. Repentinamente estaba ahí, todavía en el vientre materno en una oscuridad mística completa. Pero las contracciones comenzaron y entonces todo me llamaba a nacer. ¿Nacer?, ¿qué es eso? Todo mi cuerpo se movía abruptamente poseyéndome una pulsación emergente, ineludible. Tengo que nacer. ¿Si? ¿Y, como? Una voz me dijo: “para nacer necesitas morir. Con la vida te doy la muerte”. Entonces no quiero nacer –dije—llena de miedo y sintiendo que mi vena yugular y mi corazón explotarían en cualquier momento. Me resistía, pero imposible resistir al impulso de la vida, simplemente estaba ahi, sonando como un tambor que vibra internamente y es tocado desde una eternidad. No puedo nacer, necesito ayuda. Y enseguida apareció la siguiente imagen: un puente que cruzaba un campo, el puente tenia los dos extremos: la vida y la muerte, pero el hecho es que tenia que cruzar el puente. La voz dijo: esta es la vida y la muerte, pero hay un puente, el puente es el amor y eso es lo que vienes a recorrer: el camino del amor. Entonces pude nacer. Pude llegar. Mi cuerpo se abrió, mis piernas y brazos se extendieron, mis pulmones inhalaron y exhalaron, por primera vez sentí frio, supe que estaba aquí”. Esta experiencia la tuve durante una sesión de psicoterapia con alucinógenos, en el año de 1992, con el famoso y controvertido psiquiatra mexicano Salvador Roquet, (1920- 1995), quien fue pionero en la terapia psicolítica, es decir en el uso de enteógenos en análisis. Roquet desarrolló un tratamiento que unía por primera vez en la historia de la humanidad, el campo moderno de la psiquiatría y el psicoanálisis con la milenaria medicina tradicional mexicana en el uso de plantas de poder, que data de 3000 años atrás. Cuando la terapia psicolítica fue un proyecto científico auspiciado por los laboratorios Sandoz, en la década de los 50’s, parte de los estudios científico-experimentales que se realizaron, en todo el mundo, concluyeron que un problema en el uso de estas sustancias en terapia era la potencialización de la transferencia y la contra transferencia, ya que el paciente podría ver a su terapeuta como Dios o como diablo. Como sabemos, los enteógenos son vehículos y llaves al y del inconsciente, de manera que las proyecciones que naturalmente ocurren en el trabajo terapéutico son mucho mas intensas, y poderosas. Un artículo del Instituto Nacional de Neurología en México de 1959 señala que esto podría acarrear abusos del terapeuta con su paciente, debido a la divinización/shamanizacion que se proyecta en él. Es verdad. Con la sustancia psicolítica la comunicación terapéutica se vuelve multidimensional, ya que son abiertos muchos canales sagrados y neurobioquímicos, por lo tanto se vuelve muy riesgoso que personas con una orientación meramente científica ofrezcan estos tratamientos, ya que en el campo morfogenético que los psicodislépticos evocan, lo que en las tradiciones sagradas se conoce como transmisión espiritual. Por lo tanto un terapeuta que carezca del conocimiento místico, así como de la pureza del corazón no lograra realmente lo que se conoce como una terapia profunda psicolítica. En la experiencia narrada al principio y en muchas otras posteriores, pude atestiguar que la sustancia en sí misma no puede ofrecer el potencial de transformación y sanación. Se requiere de un guía, de un shaman verdadero, de un terapeuta despierto. La terapia de Psicosintesis de Salvador Roquet, es claramente una exposición de este hecho. Roquet viajó a Huatla de Jimenéz en el año de 1967 con un grupo de pacientes para que a través de la sacerdotisa Maria Sabina alcanzaran un nuevo estado de sanación. Roquet se dió cuenta de las herramientas terapéuticas que se requieren para proteger el proceso de transferencia y contra transferencia. En primer lugar esta la preparación sacramental del terapeuta, estar consciente de sus heridas, de su momento actual y ofrecer plenamente este trabajo a la Fuente Ultima del Ser. Segundo en lugar de usar un dialogo directo con el paciente, facilitar que el paciente alcance el nivel mas profundo de conexión consigo mismo y evitar que el miedo domine a la persona en su lucha por vencer las fuerzas del inconsciente que le impiden contactar su verdadero dolor o bloqueo. Tercero utilizar estímulos indirectos pero cargados de intencionalidad y sabiduría, como cantos, imágenes y música de diferentes semánticas ontogénicas, para que el paciente pueda tener llaves seguras para abrir los expedientes personales y arquetípicos que requiere en cada sesión. Otro aspecto de la transmisión/sanación psicolitica es la fase de integración, que es un trabajo de tejido fino de la persona, una vez que el efecto de la sustancia ha pasado. Entonces a través de dibujos, cartas, músico y biblio terapia, la persona puede renacer en un nuevo núcleo de existencia que es el de reconocer su verdadera esencia. Todo ello le da la fuerza para reemprender el camino y sanar. Porque me diste una medida de tiempo Porque me diste un pensamiento Porque soy mujer limpia Porque soy mujer estrella cruz Porque soy mujer que vuela Y puedo viajar a la inmensidad Soy la mujer del Libro que yace en la profundidad de las aguas (Cantos de Maria Sabina) Janine Rodiles, Agosto 2009. 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